miércoles 28 de mayo de 2008
Olfato de periodista
Un día se apareció por la redacción con una nota insólita: una señora sacaba a tomar sol a sus tortugas en una plaza del barrio de Almagro. Más de uno de los que estábamos ahí nos miramos y pensamos "a ésta se le piantó la tortuga". No a la señora, a la periodista... Días más tarde, la misma inquieta cronista de la vida se trepó a lo más alto de una torre abandonada, en lo que iba a ser el parque de diversiones más grande de Sudamérica y quedó como tantos otros proyectos en el olvido, y luego de dos horas de subida acompañada solo por un intrépido bombero sacó fotos y tomó notas para deleitarnos con uno de sus mejores artículos para Infobae. La fuimos conociendo de a poco, primero como al bicho raro que tenía el atrevimiento de salir a hacer periodismo en la calle, luego como a la psicóloga recién recibida que daba buena parte de su cargada jornada para atender gente "chapita" en el Borda, finalmente, como a la música apasionada que tanto podía tocar en una banda de rock como en el mejor ensamble de cámara. Un día, finalmente, se nos fue para Cuba, supuestamente a descansar. Pero no, ella no podía tomar sol tranquila en Varadero sin ver lo que pasaba a su alrededor. Y ahí partió para La Habana e hizo un recorrido audaz y temerario por las casas de Hilda Molina, de Osvaldo Payá, de los punks contestatarios. Anduvo en guagua, tomó fotos, grabó testimonios y filmó escenas que todavía nadie se había atrevido a registrar. La forma en que trajo y difundió sus crónicas inolvidables merece otro capítulo que no voy a contar ahora y que ya otros periodistas han relatado mejor que yo. Solo quiero decir que ahora que Andrea Sambuccetti se nos va, convocada por gente que supo apreciar más que otros su enorme valor profesional, la vamos a extrañar. Los que la admirábamos y la queríamos, los que la envidiaban un poquito, los que se asombraban día a día con los temas que tiraba sobre la mesa de redacción. Andrea fue entre nosotros, y lo seguirá siendo, adonde vaya, "una periodista de raza".
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1 comentarios:
Yo puedo decir que soy una de las afortunadas personas que conoció a esa periodista genial. Aunque todavía no entienda como colegas puedan ver mal tal derroche de talento, yo tuve la suerte de sentirme invadida por esta pibita que supo ser un torrente de inspiración para mi. La vamos a extrañar, claro, pero vamos a ponernos super contentos cuando veamos sus logros en cualquier lugar. Éxitos Andre!
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