jueves 28 de febrero de 2008

Postal otoñal

Un balcón que da a una calle porteña del barrio de Caballito. Una pareja de ancianos toma mate mirando la mañana gris. De tanto en tanto, ella pide una “seca” del cigarrillo que aparentemente encendió él.
No se sabe cómo llegaron juntos hasta acá, pero ahí están, compañeros, cómplices en el pucho encendido que seguramente el médico les prohibió. Más tarde, probablemente él salga a hacer las compras al mercadito de la vuelta y ella se ponga a pelar las legumbres para la sopa. Con suerte, él volverá a su departamento del primer piso antes de que se largue la tormenta. O lo sorprenderán las primeras gotas y ella le alcanzará amorosa la toalla y le recordará dónde quedaron las pantuflas.
Al mediodía, frente a la pantalla de la tele, comentarán las noticias. Qué barbaridad, viejo, menos mal que saliste temprano, mirá si te agarraba el agua para cruzar la Rivadavia… Y por una vez él no extrañará la salida temprano para ir a trabajar, ni ella echará de menos a los niños pequeños a los que acompañaba todos los días cuando iban a la escuela.

1 comentarios:

cuatita dijo...

muy tierna su postal, amor maduro, ojalá nos llegue...

y siga generando sosiego, creando energía amorosa, que buena falta nos hace, mi querida lenore.

abrazo defeño,
cuatita